martes, 15 de marzo de 2016

Participación ciudadana

El pasado lunes Sergio Castell Gayán, licenciado en derecho, vino a darnos una charla sobre la participación ciudadana en representación del Gobierno de Aragón, para obtener más conocimientos sobre las asignaturas de Habilidades de comunicación y Trabajo Social con comunidades. 
Tras identificar que el tipo de democracia instalada en España es representativa, es decir, los ciudadanos eligen a sus representantes para que elijan las decisiones políticas por ellos, se introdujo el tema de la democracia participativa para que se tuviera en cuenta las opiniones de los actores implicados. 
Esta participación tiene unas ventajas (enriquecer las decisiones públicas, refuerza la adhesión y la legitimidad y faciita la gestión) y unos límites (derivados de la incorporación de los ciudadanos y de los instrumentos de participación).
Desde Aragón Participa, se presentan dos modelos de participación ciudadana: la presencial y la electrónica. El proceso de participación presencial consiste en una sesión de información, una sesión de grupos de debate y una sesión de retorno, la cual es la más importante, donde se valoran las propuestas. Posteriormente, se realiza una tramitación en la vía administrativa. 
Para conocer un poco más el funcionamiento de este proyecto, realizamos una simulación de un proceso de participación sobre la ley de voluntariado de Aragón. Para ello, nos juntamos varios alumnos y respondimos unas preguntas.

Esta actividad nos permitió conocer otra forma de hacer política contando con los puntos de vista de los ciudadanos afectados. No obstante, nos dimos cuenta de que es complicado contar con un alto nivel de participación, ya que las personas prefieren que tomen decisiones por ellos antes de involucrarse y hacer algún esfuerzo, a pesar del número de quejas de la sociedad española respecto a la problemática actual. Para cambiar esta situación, habría que buscar un enfoque más dinámico y ameno para que el proyecto resulte más atractivo para la ciudadanía.

En conclusión, es una forma interesante de introducir a la población en la toma de decisiones y, como trabajadoras sociales, no nos importaría intervenir en proyectos de este estilo.

jueves, 10 de marzo de 2016

Yo como usuaria

En esta sesión, hicimos una práctica en la que contamos experiencias personales al resto de compañeros de clase. El profesor nos propuso escribir en una hoja, de manera individual, una historia personal que nos hubiese resultado difícil de afrontar y cómo fue el apoyo que recibimos, tanto por parte de  las personas de nuestro entorno, como de forma profesional (como por ejemplo psicólogos).  Después, algunas personas voluntarias decidieron contar sus experiencias personales al resto.
Nosotras también nos hemos decidido a compartir nuestras declaraciones.

Testimonio 1

Afortunadamente, nunca he necesitado ayuda de un profesional por un problema grave. No obstante, sí que he pasado por un momento difícil donde tuve una relación de ayuda o debería haberla tenido. Cuando tenía 11 años mi padre murió debido a unos problemas de salud que prácticamente había tenido toda su vida. Ese momento fue devastador y, aunque lo pasé mal, el dolor se fue muy rápido. Mis familiares apenas me ofrecieron ayuda emocional y no podía esperar de amigas, pues éramos muy pequeñas para afrontar este tipo de situaciones. Las conversaciones sólo consistían en un qué tal y, a pesar de que al principio eso me molestaba, me acabé acostumbrando hasta pensar que no necesitaba más. Sin embargo, sí que hay algo que me fastidiaba (y me sigue fastidiando). Me incomodan las caras de pena y compasión de otras personas cuando se enteran de esta noticia. Soy consciente de que es un acto involuntario, pero no ayuda ver que alguien siente pena o tristeza por ti al no tener padre. Considero que esta pérdida no se supera, pero sí que se puede ir hacia delante, y lo hago. Ahora, y a lo largo de mi vida, seguiré necesitando relaciones de ayuda por este tema (y, desgraciadamente, por otros), así que, conociéndome a mí misma, la ayuda que necesitaría es que traten este tema como algo natural. Que pregunten, si así lo desean, sin miedo y, si es necesario, que lo nombren en alguna ocasión sin preocuparse. No lo veo como una falta de respeto. La compasión, sí.
Testimonio 2

Era un día como otro cualquiera.  Salí con mis amigos esa noche y al final de ésta, recibí una llamada. Esta llamada cambio mi forma de ver el mundo. Como de un día a otro puede cambiar todo. Era mi madre, que tenía que volver a casa que no pasaba nada, pero debía ir a casa. No es que fuera negativa, pero yo sabía que algo raro había ocurrido. Por lo que, tan rápido como pude volví a casa. Me dijeron que mi abuelo había fallecido. A día de hoy, todavía se me hace muy complicada está pérdida, ya que ha sido una persona que era muy importante para mí. Cuando me encontré a mi padre, nos dimos un abrazo que fue demasiado intenso. Ambos estábamos muy apegados a él. Fue un golpe muy duro para toda mi familia, pero yo sentí como todos me apoyaban. Como he dicho anteriormente, mi padre me apoyó muchísimo. Soy una persona a la que le cuesta mucho expresar sus sentimientos hacia los demás, y mi padre es una persona igual. Por eso, en el momento del abrazo me recorrieron por el cuerpo todo tipo de sentimientos. Todos se portaron de manera excelente y personas ajenas a la familia tuvieron gestos muy agradables realizando homenajes, palabras que le dedicaron...Me sentí bien al ver que tanta gente se preocupaba por mí y me proporcionaba la ayuda y el apoyo que en esos momentos necesitaba.  Sé que la vida es un ciclo y que tan pronto estas aquí, como puedes estar allí. Pero lo que sigo teniendo dentro, es que no pude despedirme de él como a mí me hubiera gustado, o como él lo merecía. Además, algo que suele costar mucho, pero es con lo que no puedes quedarte dentro: demostrarles a las personas que son importantes para vosotros tanto con hechos como con palabras.

Testimonio 3

Todo empezó en el año 2012 a principios del tercer cuatrimestre del curso, cuando iba a 4º de la ESO. De un día para otro empecé a tener problemas de estómago, por así decirlo...Llegaba tarde a clase o directamente no podía ir a primera hora ya que mi cuerpo me lo impedía. Estuve varios meses así, en los que cada día iba perdido peso hasta llegar a quedarme con 5kg o 6kg menos. Mi cuerpo estaba débil, sin fuerzas, a pesar de que comía bien todos los días. No rendía lo suficiente en los estudios y comprendí que necesitaba ayuda ya que me estaba consumiendo tanto por fuera como por dentro, es decir, estaba mal tanto física como psicológicamente. Así que fui al médico a contarle lo que me estaba pasando y él no tenía nada claro respecto a mi problema por lo que estuve yendo de médico en médico. Me miraron el colón y como lo tenía hinchado me hicieron una prueba en donde lo pase realmente mal. Al no detectar nada, me hicieron una biopsia para saber si era celiaca y resultó que no lo era, por lo que me hicieron dejar de tomar leche por si tenía intolerancia a la lactosa pero tampoco fue eso. Me sentí bien cuando fui a pedir ayuda ya que pensé que me iban a solucionar el problema y todo iba a volver a ser como antes. Pero tras no haberme resuelto nada me sentí fatal, encima tenía los exámenes finales y no me veía capaz de sacarlos adelante, aunque esto fue posible gracias al apoyo incondicional de mi madre que durante todo el proceso estuvo a mi lado para ayudarme. Una vez terminó el curso y llegó el verano, mi problema desapareció. Lo único que saqué en claro de esta situación fue que no me ayudaron lo suficiente ya que no me solucionaron nada. Por lo que si alguna vez más me pasara, me gustaría que no se rindieran y buscaran más recursos para resolver algo, ya que me dejaron con 6kg menos y una crisis emocional bastante dura a pesar de que en verano se me pasara.

Con lo que respecta a esta práctica, pensamos que nos ha ayudado para abrirnos y conocernos mejor a nosotros mismos. Como trabajadoras sociales, esto nos ha servido para saber que  tenemos que tratar a nuestros usuarios de la misma forma que nos gustaría que nos tratasen a nosotras.






martes, 1 de marzo de 2016

¿Cómo encajamos los sentimientos de los demás?


La función de esta actividad era conocer nuestros sentimientos y emociones y saber encajar los del resto. Para llevarla a cabo, era necesario que nos mirásemos las caras, por lo que tuvimos que apartar las sillas y las mesas para ponernos en un círculo. El moderador, que en este caso era el profesor, nos mostró tres sobres en los que había sentimientos negativos: rabia, tristeza y miedo. A continuación tuvimos que escribir en un trozo de papel lo que sentíamos cuando/ante teníamos estas emociones  de manera anónima  y después meterlas en su correspondiente sobre. Posteriormente tuvimos que coger un papel de cada sobre, que había escrito otra persona del círculo, y transmitirle abiertamente un consejo.

Al principio nos intimidó la idea de tener que escribir nuestros sentimientos y exponerlos delante de la clase, aunque fuese de forma anónima, ya que es un tema muy personal. Sin embargo, al leerlos en voz alta, nos dimos cuenta de que muchos de nosotros compartíamos las mismas emociones. También fue una forma distinta de liberar nuestras cargas negativas, debido a que es más fácil hablar de lo positivo. Pensamos que  nuestra cultura  nos ha enseñado a ocultar todo lo malo para no mostrar nuestras debilidades y no molestar a los demás con nuestros problemas. Por otro lado, al no dirigirnos directamente a una persona nos resultaba extraño asesorar.

Al escuchar en voz alta algunos de los sentimientos que habíamos escrito nos sentimos incómodas, ya que no sabíamos como reaccionar. Además teníamos curiosidad por saber el consejo que nos proporcionarían los demás, aunque algunos de ellos no nos resultaron efectivos. 

En conclusión, fue una actividad diferente dónde expresamos nuestros sentimientos y al ser de manera anónima nos resultó más fácil abrirnos. Pero, opinamos que este ejercicio se debería realizar en un círculo más íntimo (con menos personas) para que fuera más beneficioso.